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Modelos filosóficos en las ciencias de la salud
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades» (OMS, 1946)
Durante la historia de la ciencia de la salud se han enfrentado diversas corrientes filosóficas, que hoy en día siguen vigentes. El reduccionismo contra el holismo es una de esas batallas que permanecen. Si hablamos de salud integral, nos apoyamos más en la segunda de ellas y ahí el entrenamiento funcional y el ejercicio físico tienen mucho que decir. ¿Estamos viviendo un cambio de paradigma?
El modelo reduccionista predominante
Para entender mejor el sentido de estos pensamientos empecemos hablando sobre el reduccionismo. Éste, postula que todo sistema puede ser explicado reduciéndolo a las partes más elementales que lo componen. Parte de la premisa que “el todo no es más que la suma de las partes”. Sostiene que el conocimiento de lo complejo debe ser, obligadamente, a través de sus componentes más simples, o que un sistema complejo solamente puede explicarse por medio de la reducción hasta sus partes fundamentales (Vienagra, L., 2014)
Del reduccionismo científico surge y se afianza el modelo biomédico, el cuál predomina en las ciencias de la salud en la actualidad. En este modelo, toda enfermedad, sea física o mental, se reduce a alteraciones físico-químicas que lesionan una estructura o alteran la función. Es un modelo que ha logrado muchos éxitos y la esperanza de vida se ha prologando exponencialmente.
En la actualidad, la medicina tiene el reto de afrontar las enfermedades crónicas y degenerativas, patologías que tienen un origen multifactorial. Ahí es donde entra en alza el modelo holístico, que cada vez tiene más fuerza al impactar sobre la conciencia del individuo modificando comportamientos individuales y sociales.
Paradigma holístico para una salud integral: Incluye el entrenamiento funcional
El holismo se define por la concepción del sistema como un todo que se ve afectado por el medio que lo rodea. Todos los sistemas o entidades conforman un todo y son interdependientes. En una visión de mejorar la salud y aumentar el rendimiento deportivo sería necesario trabajar en diferentes esferas, así cualquier hecho que se analiza tiene en cuenta todas las interacciones que se dan. Este concepto hace alusión a que la totalidad es más que la suma de las partes, de forma que se integra en el entrenamiento el ‘todo’, consiguiendo mejores resultados que si nos focalizamos solo en algunas de las partes.
La concepción holística engloba diferentes frentes que son partes elementales de nuestros hábitos de vida. La práctica de ejercicio físico regular y entrenamiento funcional, una alimentación sana, un descanso apropiado, la gestión del estrés o una vida social satisfactoria son algunos de los componentes de ese concepto. El aspecto físico, el emocional, el mental y el social deben encontrarse en armonía y equilibrio.
El impacto que pueden tener los hábitos diarios en la salud y el bienestar (dieta, sueño, manejo de estrés, movimiento), con el objetivo de utilizarse como herramientas para mantener un buen estado de salud y para alcanzar niveles óptimos de bienestar.
Una visión integral: todo está conectado
La mente y el cuerpo interaccionan tan poderosamente que ambos pueden afectar a la salud de una persona. Si tu cuerpo está bien, se refleja en tu mente y viceversa. Se debe apoyar el entrenamiento con un adecuado descanso y salud digestiva, considerando también el entorno. El propósito, que no es sencillo, es encontrar armonía entre todas las estructuras y sistemas del cuerpo a la vez que control sobre la mente y las emociones. Un trabajo integral.

Entrenamiento funcional y supervisión del ejercicio físico
Hoy tenemos una sociedad que asume como válidos comportamientos claramente sedentarios, en los que suma el uso del transporte, el uso masivo de ordenadores y móviles, el ocio en consolas y ordenadores. El principal hándicap que expone la población para no hacer el ejercicio suficiente es la falta de tiempo. A eso se unen malos hábitos posturales al pasar gran parte del tiempo sentados y una falta de conciencia corporal alarmante. El resumen es un desequilibrio en aspectos clave de la salud de las personas.
La Organización Mundial de la Salud recomienda, con carácter general, la realización de un mínimo de 150 minutos a la semana de ejercicio físico moderado o bien al menos 75 minutos semanales de ejercicio más intenso. La OMS también destaca la importancia del entrenamiento funcional como medio para mejorar la salud a través del fortalecimiento muscular.
Es de vital importancia una rutina y/o la participación del ejercicio en la prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares y muchas otras afecciones médicas crónicas (Warburton, 2019). También se debe formentar la realización de pausas activas que rompan con las rutinas sedentarias en el puesto de trabajo, acciones que tienen una gran repercusión en el trabajador y en la propia entidad laboral.
Debido a la disminución de las demandas físicas de la vida diaria, el ejercicio se convierte en un contribuyente cada vez más importante para un estilo de vida activo (Drenowatz, 2016). Es una labor de todos los profesionales de la salud y de la actividad física su promoción en toda la comunidad. Sin embargo, cuando se trata de su realización como tratamiento, es una premisa que tenga una adecuada supervisión por profesional competente.
El poder de la mente
El límite existe sólo en nuestra mente. Cada uno de nosotros crea y manifiesta su propia realidad. El equilibrio entre el cuerpo y la mente hace la diferencia. Nuestro organismo está continuamente emitiendo señales hacía nuestro cerebro.
Pensamos que el ejercicio cuerpo-mente confiere beneficios para la salud tanto física como mental, sin embargo, no existe un consenso claro sobre los mecanismos neuronales que subyacen a las mejoras en la salud (Zhang et al., 2021). La revisión sistemática realizada por Zhang y colaboradores sobre 15 estudios relevantes reveló que actividades físicas con alta implicación de la mente como el Tai Chi o el Yoga indujeron cambios en la estructura, actividad neuronal o funcional conectividad en varias regiones del cerebro que se asociaron con beneficios para la salud de los adultos.
Las emociones modulan nuestra salud
¿Afecta lo que comemos a nuestras emociones? ¿y el ejercicio?
Las investigaciones en neurociencia nos aportan información relevante sobre cómo funciona el cerebro. Las emociones están presentes en nuestras vidas desde antes de nacer y juegan un papel fundamental al construir nuestra personalidad. Cada decisión que adoptamos está modulada por nuestras emociones, es decir, nos permiten adaptarnos al entorno que nos rodea. Cada una de las emociones es procesada por el cerebro, generando en nuestro cuerpo una respuesta fisiológica. En conclusión, si somos capaces de identificar estos cambios, seremos capaces de detectar los estímulos que los causan.
Por otro lado, los neurocientíficos aportan gran conocimiento sobre el impacto del ejercicio físico en la salud. Por ejemplo, hoy tenemos evidencia empírica que señala que hacer ejercicio físico regularmente modifica el medio químico y neuronal de nuestro cerebro, facilitando el aprendizaje. También, se ha encontrado que la actividad física genera dopamina, serotonina y noradrenalina, todas ellas sustancias químicas vinculadas con el estado de alerta, la atención y la motivación, que también son esenciales en el proceso de aprendizaje.
Se puede afirmar que las emociones influyen sobre la salud a través de su relación con diversos sistemas fisiológicos que forman el proceso entre salud y enfermedad, en especial cuando se convierten en trastornos clínicos, a través de cambiar las conductas “saludables” (ejercicio físico, dieta equilibrada, descanso, diversión, etc.) y “no saludables” (sedentarismo, malos hábitos, alcohol, tabaco) (Cano-Vindel & Miguel-Tobal, 2001)
En un estudio reciente sobre hábitos de pacientes hospitalarios se concluye que la alimentación emocional fue más frecuente en los pacientes que sufrían de obesidad que aquellos que tenían sobrepeso (Herrera-Espiñeira et al., 2021). Las emociones positivas potencian la salud, mientras que las emociones negativas tienden a disminuirla (Fernández-Abascal & Palmero, 1999). Así, se concluye por ejemplo que estados mentales negativos están asociados con la obesidad (Van Strien et al., 2018)
Microbiota y salud digestiva
El aparato digestivo está profundamente controlado por la mente (cerebro), y la ansiedad, la depresión y el miedo afectan radicalmente el funcionamiento de dicho sistema.
La microbiota intestinal ha sido identificada como un contribuyente potencial a las enfermedades metabólicas (Caricilli et all, 2013). Así, cuando introducimos cambios, para bien o para mal, en nuestra alimentación, cambia la combinación de géneros bacterianos, que van a influir directamente en nuestra salud o en el desarrollo de enfermedades.
La señalización bioquímica que tiene lugar entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso, a menudo con microbiota intestinal, han demostrado que desempeñan un papel importante en una función cerebral sana. La salud integral está por tanto incluida en los hábitos alimenticios que son los que conforman nuestra microbiota.
Respiración, dolor crónico y entrenamiento funcional
La manera en el que una persona respira pronto se convierte en un hábito de movimiento arraigado o en una habilidad neuromuscular, ya que una persona respira aproximadamente 1200 en un día determinado. ¡Esto equivale a 1200 repeticiones del mismo patrón de movimiento! 12.000 repeticiones diarias refuerzan en gran medida el patrón de movimiento o el ‘hábito’ de respirar de un individuo, para bien o para mal. Por eso, la pregunta clave que todo el mundo debería hacerse es: ¿Respiro bien?
En mi experiencia trabajando con personas, podría decir que la mayor parte de las personas a las que he evaluado no realizaban una respiración funcional, aquella en que interviene principalmente el diafragma. Pero de esto hablaremos más adelante. Lo que si debemos tener conciencia es que una adecuada respiración profunda ayuda a calmar el sistema nervioso:
- Disminución de la frecuencia cardíaca
- Mejora el control de la mente
La individualidad
Cada persona es única. Todos los deportistas se diferencian entre sí. Cada uno tiene sus necesidades, objetivos y entorno. Diferentes características a nivel antropométrico, funcional, motor, psicológico, etc. hacen que cada uno reaccione de forma distinta a estímulos idénticos, e incluso esas diferencias se pueden dar también en un mismo sujeto en función de la etapa en la que se apliquen determiandas cargas.
La evaluación y el entrenamiento funcional

Inicialmente, antes de iniciar cualquier programa de entrenamiento debemos hacer un estudio para individualizar. A través de una entrevista personal podemos conocer detalles muy importantes sobre la persona con la que vamos a trabajar, que marcan el hecho de que esté allí solicitando una ayuda, como puede ser su historia clínica o su práctica deportiva. También destaca el hecho de realizar una serie de mediciones sobre su composición corporal aporta datos relevantes de su actual estado físico. Por último, a través de test específicos podemos concluir información relevante sobre daño articular, limitaciones y/ dolor en rangos de movimiento y también la fuerza muscular.
Es necesario destacar la importancia y la utilidad que tiene evaluar físicamente a un sujeto que va a realizar ejercicio físico y deporte. Muchas personas que empiezan a entrenar, haciendo sesiones en máquinas de cardio porque aparentemente es más sencillo, asistiendo a actividades dirigidas o empiezan por primera vez en una sala de fitness imitando lo que hacen otros, deben ser conscientes de la importancia de construir unos pilares sólidos sobre los que hacer ejercicio sin lesionarse. Es una premisa. Sin una base óptima y unas puntualidades individuales, tarde o temprano el cuerpo enviará señales de altera ocasionando limitaciones en nuestro entrenamiento. Toda la información que recibe un profesional es un gran punto de partida para poder prescribir el ejercicio y las progresiones que esa persona necesita.
Integridad biomecánica y entrenamiento funcional
El principal objetivo al someterse a una valoración biomecánica y funcional es identificar los eslabones débiles para trabajar sobre ellos reducirlos al mínimo, es la mayor garantía de que el entrenamiento no tenga que parar por una lesión, tener que dejar de hacer ejercicios por diferentes razones y buscar alternativas más pobres.
La movilidad de una persona debe abordarse y desarrollarse adecuadamente para restaurar su integridad biomecánica. Cualquier falta de movilidad en alguna articulación crea el denominado patrón de compensación en el movimiento de la persona, que altera, si no, deteriora la integridad (funcionalidad adecuada) de sus articulaciones y de los tejidos correspondientes. El resultado final de la falta de movilidad es una disminución de la calidad del movimiento que causará en una ineficiencia en el rendimiento y, constituyendo un factor de riesgo de sufrir lesiones importantes.
El rol del Educador Físico Deportivo

El reconocimiento del EFD como profesional de la salud es ya un hecho social y su participación dentro de los diferentes equipos inter-disciplinares incrementa de forma significativa la eficacia de los programas que, incluyendo la práctica de ejercicio físico, se dirigen a la prevención, mejora y/o recuperación de la salud (Consejo COLEF)
En España, la sociedad debe comprender que en relación al ejercicio físico los máximos expertos en el análisis, diagnóstico, planificación, ejecución, control y evaluación son las y los profesionales con titulación universitaria en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (educadoras y educadores físico deportivos), así lo manifiesta el Consejo COLEF (Consejo General de la Educación Física y Deportiva).
Es una labor destacada del educador físico deportivo la promoción de la salud y la mejora de la condición física. Por ello, como profesionales debemos reconocer los patrones comunes de compensación en el movimiento humano. Podemos ayudar a corregir las disfunciones asociadas del movimiento, restaurar la integridad biomecánica del cuerpo, mejorar la calidad del movimiento y limitar el riesgo de lesiones, así como contribuir positivamente a mejorar la vida cotidiana y laboral y/o el rendimiento en el entrenamiento y la competición.
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Referencias
Constitución de la Organización Mundial de la Salud. (1946). Enmiendas a los artículos 24 y 25 de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, adoptadas en la XII Asamblea, en Ginebra, el 28 de mayo de 1959.
Viniegra Velázquez, L. (2014). El reduccionismo científico y el control de las conciencias. Parte I. Boletín Médico Del Hospital Infantil de México, 71(4), 252–257. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.bmhimx.2014.05.001
Warburton, D.E.R.; Bredin, S.S.D. Health Benefits of Physical Activity: A Strengths-Based Approach. J. Clin. Med. 2019, 8, 2044. https://doi.org/10.3390/jcm8122044
Drenowatz, C. The Role of Compensatory Adaptations and Individual Variability in Exercise Prescription. J. Funct. Morphol. Kinesiol. 2016, 1, 230-239. https://doi.org/10.3390/jfmk1020230
Zhang, X.; Zong, B.; Zhao, W.; Li, L. Effects of Mind–Body Exercise on Brain Structure and Function: A Systematic Review on MRI Studies. Brain Sci. 2021, 11, 205. https://doi.org/10.3390/brainsci11020205
Herrera-Espiñeira, C.; de Pascual y Medina, A.M.; López-Morales, M.; Díaz Jiménez, P.; Rodríguez Ruiz, A.; Expósito-Ruiz, M. Differences in Dietary Habits, Physical Exercise, and Quality of Life between Patients with Obesity and Overweight. Healthcare 2021, 9, 916. ttps://doi.org/10.3390/healthcare9070916
Van Strien, T. Causes of emotional eating and matched treatment of obesity. Curr. Diabetes Rep. 2018, 18, 35: 1–35: 8.
Caricilli AM, Saad MJA. The Role of Gut Microbiota on Insulin Resistance. Nutrients. 2013; 5(3):829-851. https://doi.org/10.3390/nu5030829

Educador Físico Deportivo. Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Colegiado nº 64.218. Máster en Prevención y Readaptación de Lesiones Deportivas en el Fútbol por la UCLM y la RFEF. Máster en Cineantropomería y Nutrición Deportiva por la UV. Técnico Superior en Dietética y Técnico Superior de Fútbol (UEFA Pro). Apasionado del fitness y como deporte futbolero. Tengo la suerte de ayudar a personas a mejorar su salud a través del ejercicio.
