Diafragma y suelo pélvico: Una relación de sinergia

El diafragma y el suelo pélvico tienen una relación de sinergia necesaria para regular procesos esenciales como la respiración, el control postural y la estabilidad interna. Su coordinación regula las presiones internas del cuerpo y es necesaria para la actividad muscular.

Comprender el vínculo entre la respiración y la salud de la pelvis puede abrir nuevas perspectivas en el tratamiento de patologías, mejorar significativamente el bienestar y optimizar el rendimiento deportivo.

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Para entender la relación que existe entre respiración y salud pélvica es importante conocer un poco de la anatomía básica tanto del diafragma por un lado como del suelo pélvico y así establecer unas bases sobre las que entender la relación de sinergia y que factores van a condicionar su coordinación.

El diafragma

El diafragma es el “motor de la respiración, desempeña un papel crucial en la inhalación y exhalación, pero también tiene una función postural contribuyendo a la estabilización vertebral y a la gestión y distribución de presiones dentro del abdomen.

Durante la respiración, el diafragma y el transverso se coactivan tónicamente, en inspiración el primero se acorta concéntricamente y el segundo se activa excéntricamente. Durante la espiración, sucede al contrario.

diafragma; respiración diafragmática
Imagen 1: El diafragma

El doble rol en el cuerpo humano del diafragma dependerá del patrón respiratorio. Se puede afirmar que el diafragma tiene un rol esencial para la respiración, para que un individuo realice un óptimo patrón respiratorio, pero cuya función puede verse afectada y disminuida en un patrón respiratorio disfuncional donde el diafragma no será el protagonista y donde su función pasará a ser más postural.

Si quieres saber más sobre la respiración y la biomecánica respiratoria, así como del patrón respiratorio diafragmático y los beneficios que conlleva para el cuerpo y la salud, te dejo dos enlaces a continuación:

La zona de aposición del diafragma

La zona de aposición (ZOA) del diafragma es un concepto tan poco conocido como importante ya que básicamente va a delimitar el rango de movimiento (ROM) que tiene el diafragma en la caja torácica. La acción mecánica y la ventaja respiratoria del diafragma dependen de su relación y disposición anatómica con la caja torácica.

¿Qué es la ZOA?
La ZOA el área del diafragma que abarca la parte del músculo con forma de paracaídas, aquella que se encuentra enfrente de las últimas costillas de la caja torácica y las vértebras lumbares (L1 a L3, mediante el músculo crural), en la parte interior de la pared mediastínica inferior (tórax). Corresponde a la porción central del diafragma que está en contacto directo con los músculos abdominales y el suelo pélvico. Es considerada una de las zonas de fijación del músculo.

¿Qué determina la ZOA?
Fundamentalmente determina la ZOA la orientación de la caja torácica y la tensión del diafragma. La altura de la cúpula del diafragma no influye en la ZOA. Los oblicuos y el transverso abdominal son los músculos “clave” en esta orientación espacial, así la caja torácica y la vía abdominal siempre están mecánicamente acopladas a través de la ZOA.

El suelo pélvico

El suelo pélvico se adapta al movimiento y a las presiones que ejerce el diafragma durante la respiración al actuar como una base de soporte durante la contracción del diafragma. El equilibrio de fuerzas asegura que el cuerpo pueda responder eficazmente ante las fuerzas internas y externas.

La musculatura del suelo pélvico también es activa durante la respiración como contribución a la modulación de la presión intra-abdominal.

Algunos músculos del suelo pélvico, como el músculo levantador del ano y el músculo coccígeo, pueden cambiar la posición de la pelvis y puede influir en la contranutación sacra (Vleeming et al, 2012)

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Imagen 2: La musculatura del suelo pélvico

Las funciones del suelo pélvico

En una óptima biomecánica respiratoria, cuando inspiramos, el diafragma se contrae y desciende, lo que genera una apertura de las costillas inferiores y en consecuencia aumenta la presión intratorácica que se ejerce sobre el abdomen y el suelo pélvico.

Este movimiento a través de la presión impulsa las vísceras hacia abajo, lo que beneficia en un aumento de la capacidad pulmonar. Su función es responder de forma activa e inconsciente a las presiones que llegan de arriba. 

Una relación de sinergia a través de la respiración

Día a día, el diafragma y el suelo pélvico trabajan juntos, ¿como lo hacen?

Durante la inhalación, cuando el diafragma es competente, desciende gracias a la apertura de las costillas inferiores. Este movimiento aumenta la presión intratorácica (PIT) y empuja las vísceras hacia abajo contra la pared abdominal y el suelo pélvico.

Este desplazamiento visceral es una señal que activa la musculatura del suelo pélvico, la cual desciende ligeramente, acomodándose al cambio de presión. Este ajuste contribuye a la estabilidad de las articulaciones de la pelvis y el sacro, manteniendo un equilibrio funcional en la región lumbo-pélvica.

Simultáneamente:

  • El músculo transverso del abdomen responde a la distensión provocada por el aumento de la presión intraabdominal (PIA), incrementando la tensión estabilizadora en la fascia toracolumbar.
  • Los multífidos y otros músculos transverso-espinales realizan una co-contracción simultánea, ayudando a mantener la estabilidad intervertebral y el control postural.
Durante la exhalación el diafragma asciende recuperando su posición, lo que disminuye la presión interna, y el suelo pélvico responde elevándose nuevamente, permitiendo liberar presión y estabilizar el núcleo de forma eficiente.

La ZOA proporciona una fijación estable para que el diafragma se contraiga de forma eficiente. Al inspirar el diafragma se contrae y la ZOA se expande hacia afuera y hacia abajo, aumentando el espacio intratorácico y permitiendo a los pulmones llenarse de aire. La ZOA define el margen de fluctuación abajo y arriba del diafragma.

La zona de aposición se refiere a la relación del diafragma con el suelo pélvico. Entonces, esencialmente, la caja torácica a la pelvis.

ZOA óptima = diafragma en forma de domo o paracaídas.

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Imagen 3: La zona de aposición del diafragma

¿Por qué es importante esta sinergia?

  1. Respiración eficiente: Favorece un patrón respiratorio profundo y funcional.
  2. Estabilidad postural: Ayuda a mantener la alineación óptima de la pelvis y la columna.
  3. Salud del suelo pélvico: La coordinación adecuada previene disfunciones como incontinencia o prolapsos.
  4. Rendimiento físico: Optimiza la transferencia de fuerzas en movimientos dinámicos y actividades deportivas.

Esta sinergia no solo mejora la respiración y la postura, sino que también asegura la correcta transferencia de fuerzas en el cuerpo, protege las estructuras internas y favorece la estabilidad de la columna vertebral y la pelvis. Además, un diafragma y un suelo pélvico que trabajan armónicamente previenen disfunciones como dolor lumbar, incontinencia o debilidad postural.

La postura determina la relación de sinergia

Para maximizar la eficiencia de la respiración y la conexión central, es importante tener músculos de la caja torácica, el diafragma, la pelvis y el suelo pélvico que trabajen al unísono y también muy cerca unos de otros. Así nace el concepto de “Stack”

El concepto de "Stack"

El “Stack” es el término que acuña una adecuada relación y posición entre la caja torácica y la pelvis, más concretamente entre el diafragma torácico y el suelo pélvico. Es un concepto necesario y fundamental para la alineación postural y para un movimiento funcional. Para que sea eficiente, la pelvis se tiene alinear de forma neutra bajo la caja torácica. Esto es un requisito imprescindible para un correcto funcionamiento del diafragma.

En esta posición que toma la pelvis, el suelo pélvico se alinea con el diafragma torácico ubicándose uno sobre el otro.

Esta condición es imprescindible para que el diafragma pueda funcionar eficientemente, por tanto, nuestra postura o posición importa mucho cuando se trata de usar este músculo.

anterior pelvic tilt, stack
Imagen 4: APT vs Stack

Postura correcta vs disfunción postural

En una posición ideal, el pecho debe estar alineado por encima de la pelvis y del eje del diafragma en el plano sagital (debe ser casi horizontal y paralela al eje del suelo pélvico) (Imagen 5.A). De esta manera, el diafragma puede trabajar en contra del suelo pélvico (ver flechas amarillas en la figura), especialmente durante cualquier esfuerzo físico, en coordinación con la pared abdominal, ejerciendo presión sobre el contenido intraabdominal, lo que ayuda a estabilizar la parte inferior en los segmentos torácico y lumbar desde el frente.

En el resto de supuestos, existe una disfunción postural que afectará al funcionamiento del diafragma y al tono del suelo pélvico. Para que puedas ampliar información sobre la postura corporal y las diferentes alteraciones posturales te dejo dos enlaces a continuación:

Pérdida del stack y relación distorsionada diafragma-suelo pélvico

(A) Posición fisiológica del diafragma y suelo pélvico. sus ejes son horizontales y paralelos entre sí.

(B) “Síndrome de tijera abierta”: eje oblicuo del diafragma y suelo pélvico.

(C) Posición del pecho estirado hacia adelante.

(D) Pecho alineado detrás de la pelvis.

 

Imagen 5: Fig. 4.24. En Functional Training Handbook, por Craig Liebenson, 2015. Ed: Wolters Kluwer

Las flechas de luz indican correcto activación muscular y dirección del aumento de la presión intraabdominal desde arriba (diafragma), abajo (suelo pélvico) y la perspectiva frontal y lateral (pared abdominal). 

Las flechas oscuras indican movimiento—anormal posición del tórax y la pelvis en condiciones patológicas. Las flechas discontinuas indican un cambio anormal del tórax y la columna lumbar en condiciones patológicas.

Detente en la siguiente imagen y observa atentamente la figura central, cómo los cubos de la parte superior y de la parte inferior se apilan alineados uno sobre el otro. Esto genera integridad biomecánica, crea menos compresión espinal y favorece el reclutamiento de la musculatura central profunda en reposo y en las actividades físicas.

Por el contrario, si observas las imágenes de la derecha y de la izquierda, puedes ver cómo en patrones posturales alterados, los cubos “pierden” su contenido, debido a que no hay una posición de descanso neutra de la caja torácica ni tampoco de la pelvis.

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Imagen 6: PPT vs Neutra vs APT

¿Cómo afecta la disfunción postural al diafragma y al suelo pélvico?

Si observamos la distribución del tono muscular y el contorno de la pared abdominal, este debe estar bastante relajado cuando uno está de pie (Imagen 7.A). Fisiológicamente, con cada actividad postural (tanto durante la respiración como durante la contención de la respiración), el diafragma se mueve caudalmente, desciende y se aplana. Sus accesorios en las costillas inferiores son estabilizado por los abdominales y el centro tendinoso tira caudalmente hacia las costillas inferiores. Los espacios intercostales se ensanchan a medida que la parte inferior del tórax se expande, y hay activación proporcional de todas las secciones de la pared abdominal (Imagen 8.B). 

Imagen 7: Fig. 4.26. En Functional Training Handbook, por Craig Liebenson, 2015. Ed: Wolters Kluwer

Las líneas discontinuas en A y B indican el diafragma. Las finas flechas curvas indican una activación anormal de la pared abdominal. La delgada flecha que apunta hacia arriba ilustra el movimiento craneal del ombligo bajo condiciones patológicas, y el grueso las flechas ilustran el estrechamiento patológico de la pared abdominal

 

Imagen 8: Fig. 4.28. En Functional Training Handbook, por Craig Liebenson, 2015. Ed: Wolters Kluwer

A: Contracción anormal del diafragma hacia el centro tendinoso. Las gruesas flechas negras indican un estrechamiento patológico de la pared abdominal. La flecha discontinua que apunta hacia arriba indica una posición craneal patológica del ombligo

B: Contracción normal y fisiológica: Las flechas medianas indican el diafragma correcto contracción hacia las costillas inferiores. La flecha discontinua indica la posición neutra correcta del ombligo

Cuando existen condiciones patológicas y el patrón respiratorio es disfuncional, hace que se observe la clásica posición del tórax, donde la pared torácica está muy comprimida anteroposteriormente (debido a la actividad desequilibrada entre la parte superior y estabilizadores inferiores del pecho, con estabilizadores superiores dominando) y la hiperactividad de los extensores espinales superficiales (Kobesova et al., 2015)

En este sesgo del diafragma en inhalación, se genera una presión descendente sobre el contenido visceral que la pared abdominal no es capaz de soportar de forma óptima a causa de la pérdida del brazo de momento y de la alteración de su relación longitud-tensión muscular. Esto afectará al suelo pélvico en cada respiración

En la imagen 8 puedes observar la excursión diafragmática representada por las flechas de dos puntas, que es mayor en B (fisiológica) que en A (anormal)

Síndrome del reloj de arena

En esta disfunción del patrón respiratorio y alteración postural, el diafragma no descenderá adecuadamente durante las actividades posturales; la dirección de la actividad muscular se invierte y es empujada hacia el tendón central (Imagen 7.B y 8.A), lo que resulta clínicamente en el “síndrome del reloj de arena” (Liebenson, 2015).

La gestión de las presiones internas

Presión intraabdominal (PIA)

La presión intraabdominal (PIA) consiste en un mecanismo potenciado cuando se realiza una inspiración forzada y se cierra la glotis (el espacio entre las cuerdas vocales). El aire atrapado en el sistema respiratorio impide que el diafragma se eleve.

El aumento de la presión intraabdominal también ayuda a sostener la columna vertebral y a impedir su flexión durante actividades como el levantamiento de pesas, lo que colabora con los músculos de la espalda, al levantar un objeto pesado.

La estabilidad postural lumbopélvica anterior depende en gran medida de la regulación adecuada de la PIA, que sostiene los segmentos torácico inferior y lumbar. Por su parte, la estabilización posterior se logra principalmente mediante la acción de los extensores espinales intrínsecos (Kobesova et al., 2015).

El músculo transverso del abdomen (TrA) forma las paredes laterales del cilindro toracopélvico, mientras que el diafragma y los músculos del suelo pélvico constituyen la tapa y la base de esta estructura. Este “cilindro de compresión” regula la presión intraabdominal (PIA), la cual desempeña un papel fundamental en la estabilización de la columna vertebral.

La estabilidad de la región torácica inferior y lumbar depende de la actividad proporcional entre el diafragma, el suelo pélvico y todas las secciones de la pared abdominal y extensores espinales. El diafragma, el suelo pélvico y la pared abdominal regulan la presión intraabdominal, que proporciona estabilidad postural lumbopélvica (Hodges et al., 2005; Essemdrop & Andersen, 2002; Cholewicki et al., 1999; Hodges et al., 2000; Hodges et al., 2007; Kolar et al., 2009; Como se citó en Kobesova et al., 2015)

presión intraabdominal
Imagen 7: Fig. 4.12. En Functional Training Handbook, por Craig Liebenson, 2015. Ed: Wolters Kluwer

Una óptima presión intraabdominal ocurre en condiciones de “stack”, cuando la caja torácica se apila sobre la pelvis, y ambos diafragmas se alinean y permanecen paralelo. Cuando esto no ocurre, y el eje de los diafragmas se mantiene oblicuo en vez de paralelo, la presión intraabdominal será deficiente como puedes ver en la imagen donde se compara un torso con una lata de refresco aplastada (Imagen 8)

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Imagen 8: la importancia de la postura en la PIA

La respuesta nerviosa

La respuesta nerviosa

La respiración está regulada de forma inconsciente por el Sistema Nervioso Autónomo (SNA). El SNA tiene las funciones de mantener constante el medio interno del organismo y regular el funcionamiento de los órganos de acuerdo con las exigencias del medio ambiente (Chú Lee, 2015).

El SNA tiene dos ‘subsistemas’ que influyen en las reacciones fisiológicas y bioquímicas del cuerpo: el sistema nervioso simpático (SNS) y el sistema nervioso parasimpático (SNP)

Los patrones de respiración alternos han demostrado que tienen una potente influencia sobre el SNA y son capaces de ayudar a regular el tono simpático y parasimpático. Esta situación favorece la homeostasis a través del equilibrio dinámico entre las ramas autónomas del sistema nervioso.

 

El tórax en general está asociado con una respuesta simpática del S.N cuando se trata de respirar, mientras que el abdomen, a través del diafragma, está asociado con una respuesta parasimpática. A través de la respiración diafragmático nuestro cuerpo modula la respuesta parasimpática a través de la estimulación del nervio vago, que atraviesa el diafragma.

El S.N. parasimpático dirige una parte superior del cerebro que ontiene una corteza cerebral superior que es más lenta, voluntaria, el centro del aprendizaje y el motor del descanso y la digestión. Aporta fundamentalmente la calma que necesita nuestro organismo.

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Imagen 9: La regulación nerviosa depende de las posibilidades del diafragma

El tono de extensión, habitual en una postura de “tijeras abiertas” o “cifolordótica”, está inherentemente ligado al sistema nervioso simpático, lo que significa que si estamos crónicamente extendidos, nuestro cuerpo también está en “lucha o huida” en cierta medida de forma crónica. 

El estrés crónico puede provocar una hipertonía en el diafragma, lo que da como resultado una falta de movilidad y tensión excesiva, lo que disminuye la capacidad de una respuesta parasimpática.

¿Cómo mejorar la sinergia?

Optimizar el patrón respiratorio es esencial para mejorar la sinergia diafragma-suelo pélvico. Una respiración diafragmática correcta implica una expansión tridimensional del abdomen y la caja torácica, permitiendo que el diafragma descienda adecuadamente. Practicar una respiración consciente y profunda puede ayudar a mejorar esta coordinación y fortalecer ambas estructuras.

La postura juega un papel fundamental en la optimización de la relación entre el diafragma y el suelo pélvico. Una alineación adecuada de la cabeza, el tronco y las caderas, manteniendo un centro de masa uniforme, permite que ambas estructuras trabajen de manera eficiente. Esta alineación optimiza la gestión de las presiones internas, permitiendo que el diafragma y el suelo pélvico se muevan de forma coordinada durante la respiración y en general, en nuestras actividades físicas.

La activación de la musculatura abdominal profunda es crucial para un buen trabajo del suelo pélvico. Los músculos abdominales, especialmente el transverso del abdomen, trabajan en sinergia con el suelo pélvico y el diafragma para mantener la estabilidad del torso. Al fortalecer y activar conscientemente estos músculos, se mejora el soporte de los órganos pélvicos y se facilita una mejor coordinación entre el diafragma y el suelo pélvico durante la respiración y el movimiento.

CONTACTO

Referencias

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