La postura corporal

La postura ha sido un tema ampliamente estudiado pero no ha causado impacto y conciencia en las personas ya que vemos a muchas personas con los hombros hacia delante, “chepa”, la cabeza adelantada, a veces una lumbar muy arqueada u otras veces una espalda completamente recta, entre otras cosas. La cuestión es que en la actualidad, adultos y también niños, adquieren cambios morfológicos en el cuerpo que difieren de una postura estándar más ligada a la funcionalidad y a la salud.

La pregunta es, ¿Cómo nos influyen todos estos cambios posturales en el funcionamiento del cuerpo? A muchas personas les preocupa su peso, sus dientes, el pelo, la piel, etc, y gastan mucho dinero en el tratamiento de los síntomas. A diferencia, no les suele preocupar demasiado los cambios en su postura porque en general tienden a pensar “yo soy así”, pero para comprender muchas patologías comunes en la actualidad es comprender la evolución de la postura.

Es una realidad el hecho de que nuestra postura condicionará nuestra fisiología y capacidades de movimiento. En muchas ocasiones, los cambios biomecánicos derivados de las posturas y los hábitos también son la principal causa de muchos dolores crónicos que hay en la sociedad moderna. Y por si no fuese suficiente, desde hace años se investiga sobre el vínculo entre la postura y las emociones o los comportamientos.

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La postura del ser humano es el resultado de la evolución de nuestras estructuras adaptándose al entorno a través de millones de años. Desde diversas disciplinas se ha intentado dar significado a la posición que el ser humano adoptó, en herencia de sus antepasados los homínidos, como el Homo Erectus, los Neandertales o el Homo Sapiens, que se volvieron bípedos hace más de cuatro millones de años (Wayman, 2012). 

La postura bípeda es característica del ser humano, al igual que el lenguaje y el pensamiento, y nos permitió desarrollar capacidades manipulativas e intelectuales que nos caracterizan. Esta posición de bipedestación cambió la relación con la gravedad introduciendo en la evolución cambios morfológicos estructurales que permitieron la adaptación y conformaron la postura humana como la conocemos hoy en día. Entre estos cambios podemos destacar las curvaturas fisiológicas de la columna vertebral, la lordosis y la cifosis.

Con la bipedestación, nuestros antepasados gastaban menos energía en moverse, en comparación con los mamíferos de cuatro patas ​​y eso les permitió desarrollar una gran capacidad cerebral (Gruss y Scmitt, 2015).

Eficiencia energética de la postura

La eficiencia de la especie se logra gracias a la postura erguida porque se utiliza menos energía para luchar contra la gravedad. Para sobrevivir, nuestros antepasados necesitaban conservar la energía hasta la siguiente comida que no sabían cuándo podría ser, y tener una postura y movimiento erguidos les permitió desarrollar una “ventaja mecánica” más efectiva y eficiente para la locomoción. Abitbol (1988), en su experimento, demostró que el Homo sapiens usaba más energía para pararse y moverse cuadrúpedamente que bípedamente.

Nuestra especie ha desarrollado un centro de masas neutral en la línea media del cuerpo en un intento de controlar y manejar la gravedad. Las curvas de la columna dan como resultado una línea uniforme que baja por la línea media de nuestro cuerpo en un intento por manejar mejor la gravedad, gastando menos energía muscular para mantenernos erguidos. Esto sería aún más costoso metabólicamente si tuviéramos que hacerlo mientras nos desplazamos.

Nuestros cuerpos han evolucionado para aprender a tomar el camino de menor resistencia para ser lo más eficientes posible. Cuando la línea vertical de la gravedad, en un plano sagital, baja por el centro de la zona mastoidea y un poco por delante de las articulaciones del hombro, la cabeza y el tobillo se reduce al mínimo el efecto de la gravedad y con ello disminuye el gasto energético. Estamos diseñados para gastar la mínima energía, es por eso que cada compensación se desarrolla para ser más eficiente en términos de energía.

Ontogénesis de la postura corporal

Nuestra estabilidad vertical se ve facilitada por la lordosis lumbar y las tuberosidades isquiáticas extendidas posteriormente que proporcionan apalancamiento para los isquiotibiales incluso cuando la cadera está extendida (Earls, 2014).

La calidad de la verticalización durante el primer año de vida influye fuertemente en la calidad de la postura corporal para el resto de la vida de una persona. Durante la ontogénesis postural temprana, se establecen las curvas espinales lordóticas y cifóticas, así como el tórax y la posición pélvica. Este proceso corresponde a la estabilización de la columna vertebral, la pelvis y el tórax en el plano sagital a la edad de 4 o 5 meses (Kobesova et al., 2015)

Como adultos, conservamos todos los patrones que aprendemos desde que nacemos hasta que somos capaces de caminar. En muchos casos, están tan integrados en actividades diarias que no somos conscientes de ello.

Nuestra capacidad de adaptación afecta a la postura

Estamos diseñados para movernos, pero nos movemos muy poco. Nuestro cuerpo está diseñado para caminar, correr, lanzar, cargar cosas, transportar, trepar, etc. Para lo que seguro no está diseñado es para pasar de 8 a 12 horas delante de un ordenador cada día o caminar mirando el móvil. Si involucionamos desde la bipedestación a la sedestación, nuestra postura y control postural también sufrirá un efecto de regresión.

Podríamos definir la postura como la posición del cuerpo en un momento dado (Pastorelli & Pasquetti, 2013). Una especie de captura de pantalla de tu movimiento en el tiempo. En la actualidad, mucha gente pasa la mayor parte de su tiempo sentado, ya sea en el trabajo, en casa, en su tiempo libre cuando se reúnen con amigos o hasta en el gimnasio ya sea encima de una bici o realizando ejercicios en máquinas. Gran parte del tiempo, la postura es la misma, alejada de nuestros orígenes. Esto alimenta unos patrones de movimiento menos eficientes.

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Imagen 1: De la evolución de la postura a la involución

La postura es una captura de pantalla de tu movimiento en el tiempo

Nuestro cuerpo hace mínimos ajustes de forma constante para manejar la gravedad, por lo que la postura no es algo estático.

La compresión amenaza nuestras articulaciones (especialmente las vertebrales) cuando nuestros músculos se vuelven rígidos y cortos (Souchard P., 2007). La postura que adoptamos sentados nos hace perder tono muscular y tensión en los músculos que nos ayudan a manejar mejor la gravedad, los músculos antigravitatorios, como los glúteos.

Eres lo que haces. Pasar la mayor parte del tiempo sentado en la misma posición, con las caderas flexionadas a 90º, va a provocar una adaptación (compensación) en la pelvis y en la columna vertebral ante esta situación que se va haciendo permanente en el tiempo. Esto es motivado porque los músculos que cruzan la pelvis por delante adquieren mucha tensión y cambian la orientación de la pelvis. Con los hábitos contemporáneos tiramos por la borda lo que nuestra especie construyó durante millones de años, una postura erguida eficiente.

No hay una mejor postura para sentarse. La mejor recomendación es adoptar diferentes posturas mientras permaneces sentado y alternar periodos sentados con periodos de pie o hacer pausas para moverse.

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Imagen 2: Trabajando sentado utilizando el ordenador

¿Qué factores moldean la postura corporal?

El patrón de respiración

El organismo siempre va a luchar por mantener la respiración. Es su primer foco de atención. La capacidad que tengamos de usar el diafragma como músculo respiratorio o hacer uso frecuente de musculatura accesoria para respirar.

Respiramos más de 20.000 veces al día y damos por hecho que respiramos bien por el simple hecho de respirar, pero hoy en día muchas personas tienen una capacidad respiratoria disminuida motivada por un patrón respiratorio disfuncional y lo más anecdótico es que no son tan siquiera conscientes de ello, lo que habla de lo poco valorada que está la respiración tanto como su influencia en la postura

A continuación te dejo varios enlaces de interés que amplian la información sobre la respiración diafragmática, la biomecánica respiratoria o la relación de sinergia entre el diafragma y el suelo pélvico

La compresión de las costillas es parte de la epidemia postural actual. Existe una incapacidad global de respirar correctamente por no poder mover de forma adecuada la caja torácica (expansión) lo que inhabilita al diafragma para funcionar. Al comenzar a usar el diafragma y mejorar la mecánica respiratoria, se comienza a notar una expansión horizontal en la caja torácica (más ancha).

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Imagen 3: Biomecánica respiratoria
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Imagen 4: Mejora postural a través de cambios en la orientación de la caja torácica

En mi experiencia, abordar la respiración ha sido el contenido de trabajo de mayor fiabilidad para ayudar a mejorar limitaciones en la movilidad y ayudar a corregir alteraciones en la postura. Esto es posible gracias a involucrar al cerebro y al sistema nervioso (con todo lo que eso implica) movilizando diferentes estructuras como la caja torácica o la pelvis y estimulando diferentes grupos musculares como los abdominales, los aductores y otros en función de las necesidades individuales.

La lucha contra la gravedad

Después de la respiración, el cuerpo tiene que luchar contra las fuerzas de la gravedad.

La forma en la que el cuerpo afronta la gravedad afectará a la postura y por tanto a la posición de las estructuras corporales. Es física, y unos de los principales motivos por lo que muchas personas hoy en día tienen disfunciones posturales. Según esto, la postura también podría definirse como el tamaño, la forma y la actitud del sistema musculoesquelético con respecto a la fuerza gravitacional.

Los músculos antigravitatorios

La categoría de músculos antigravitatorios engloba aquellos grupos musculares que participan en la estabilización de las articulaciones o de otras partes del cuerpo, al oponerse a los efectos de la gravedad. Su contracción y tono están modulados por el sistema nervioso que toma en cuenta cuantiosas informaciones provenientes del apoyo plantar, de la posición de distintos segmentos del cuerpo, de la información sobre la posición de la cabeza, del sistema vestibular en el oído interno, y de los globos oculares en cuanto a la posición del horizonte (Kapandji A. I., 2010)

Esta categoría de músculos está conformada por el glúteo mayor, los músculos paravertebrales lumbares y dorsales, los músculos de la nuca, los cuádriceps y el tríceps sural.

Imagen 5: Acción de los músculos posteriores contra la gravedad (Shouchard P., 2007)

Equilibrio postural: La postura estática & la postura dinámica

La modulación de la postura con respecto a la gravedad es esencial para el equilibrio de la postura. El equilibrio postural puede definirse como el estado en el cuál todas las fuerzas que actúan sobre el cuerpo, internas y externas, están equilibradas. Este equilibrio puede ser “estático” (cuando ocurre en una posición deseada) o “dinámico” (cuando ocurre avanzando en un movimiento sin perder el equilibrio).

El equilibrio postural requiere que la proyección al suelo del centro de gravedad se mantenga en el interior de la superficie de apoyo o base de sustentación, que cuando estamos de pie es el polígono en el que se incluyen los pies (Borelli, 1679; Horack & Diener, 1994; Frank, 1990)

La postura depende de la información que recibimos

En el control postural intervienen diversas estructuras del Sistema Nervioso Central (SNC) (Pompeiano, 1994). El SNC integra la información de los propioceptores y otros sistemas neurosensoriales para crear una representación general de la posición corporal, el movimiento y la aceleración. 

Para mantener la postura nuestro organismo dispone de una compleja red de entradas sensoriales (denominadas aferencias) que proporcionan toda la información procedente tanto del exterior como del interior (Gagey et al., 1994; Pastorelli & Pasquetti, 2013) entre las que tenemos: propioceptivas (articulares y musculares), las exterioceptivas plantares, cutáneas, vestibulares y visuales. Todas estas informaciones están en el entorno que nos rodea y en los movimientos voluntarios y/o automatizados que realizamos y son la base para mantener el tono muscular necesario.

La fascia, a través de una variedad de estructuras neuronales que incluyen los corpúsculos de Ruffini y Pacini, participa en la percepción de la postura, así como del movimiento, la tensión y la posición (Stecco et al., 2007). Te dejo a continuación un enlace si quieres saber más sobre la fascia

Sistema neurofisiológico para el control de la postura corporal

Nuestra postura se está ajustando constantemente gracias a una gran de procesos neurológicos y sistemas sensoriales que generan información y ajustes. De forma completamente inconsciente, el cerebro y el sistema vestibular (sistema de equilibrio) están constantemente escaneando y tratando de mantenerte equilibrado para que puedas estar erguido contra la gravedad.

Imagen 6: El cerebro y la retroalimentación sensorial

El cerebro desempeña un papel vital en la interpretación de la información sensorial proveniente de todo el cuerpo. A través de la retroalimentación sensorial, el sistema nervioso central evalúa constantemente la posición de nuestras articulaciones, la tensión muscular y la distribución del peso corporal.

Por otro lado, el sistema vestibular, situado en el oído interno, se encarga de detectar los cambios en la orientación y el movimiento de la cabeza en relación con la gravedad y el entorno. Incluye dos tipos de receptores: los otolitos, sensibles a la posición de la cabeza y su aceleración lineal, y los canales semicirculares, que se ponen en juego con la rotación de la cabeza y son sensibles a la aceleración angular. La información que proporcionan se integra con las señales visuales y propioceptivas para formar una imagen completa de nuestra posición en el espacio.

Imagen 7: El oido y el sistema vestibular

El cerebro y el sistema vestibular actúan como directores silenciosos de la sinfonía postural, ajustando constantemente nuestras posiciones y movimientos para enfrentar los desafíos de la gravedad y el entorno. Su interacción es esencial para ajustar nuestra postura de manera rápida y precisa, para mantenernos en pie y para realizar nuestras actividades con éxito.

La postura varía en función de la gestión del centro de masas

Cada movimiento que realizamos es un ciclo abierto que consta de 2 vías: una de entrada que se fundamenta en la percepción que recibe el organismo y otra de salida que es básicamente la acción realizada. Así, la gestión del centro de masas del individuo variará en función de la percepción del movimiento que realiza éste.

En la sociedad actual, la mayoría de las personas tiene su centro de masas adelantado, es decir, empujado hacia la parte delantera de los pies (lo que limita la capacidad de ponerse sobre los talones)

En esta situación, sus tendones de Aquiles no son eficientes para impulsar el movimiento

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Imagen 8: El centro de masas varía en función de cómo el SNC percibe el entorno

Los ojos afectan a la postura

Nuestro sistema visual tiene un gran impacto en cómo se mueve nuestro cuerpo y el rango de movimiento disponible para él. La visión contribuye al control postural erguido al proporcionar retroalimentación aferente al cerebelo (Uchiyama et al., 2009). Para nuestro organismo es fundamental mantener una visión horizontal.

 

Los ojos representan una parte compleja del SNC, conectado directamente al cerebro a través del nervio óptico. A medida que la retina de los ojos procesa los datos visuales en impulsos eléctricos, estos viajan a lo largo del nervio óptico hasta la corteza visual del cerebro. Cuando los impulsos llegan a la corteza visual, el cerebro los interpreta y los utiliza para determinar cómo debe responder el cuerpo. El cerebro envía mensajes a través de la médula espinal para indicar al resto del cuerpo cómo reaccionar a lo que ven los ojos.

Cuando tenemos una postura saludable, con una columna vertebral sana, los ojos tienden a ser completamente funcionales, y la comunicación que el cerebro envía a través de la columna vertebral es rápida e ininterrumpida. Cuando hay disfunciones posturales o divergencia ocular, la comunicación entre la médula espinal y el cerebro empeora o falla. Si hay un problema que afecta a la visión, la persona puede entrecerrar los ojos, inclinarse hacia delante o adelantar la cabeza para ver con más claridad. Estos movimientos compensatorios crean rigidez muscular en el cuello, que puede afectar al posicionamiento de la cabeza, reducir el flujo sanguíneo y la conexión de los impulsos con los ojos.

La posición y capacidad de los ojos puede afectar a la columna cervical y al control reflejo de la postura. Una cabeza bien alineada es esencial para percibir el espacio tridimensional con precisión.

Imagen 9: Persona con estravismo
Imagen 10: Desalineación de la columna cervical en plano frontal

La postura corporal ideal

En 1916, el Journal of the Osteopathic Association definió la postura normal como “un equilibrio en el que no hay tensión en los ligamentos y un gasto mínimo de fuerza muscular por encima de la energía llamada tono muscular, un buen equilibrio en el que pasa el centro de gravedad en la correcta relación con las estructuras óseas”

La importancia de la postura siempre ha estado a debate, incluso entre profesionales de la salud y del ejercicio. Una mala postura no tiene porque estar vinculada al dolor, ya que en parte eso dependerá de la exigencia que hagamos sobre determinadas estructuras. Lo que no se puede obviar es que la postura influye en la capacidad de movimientos que tenemos. En base a esto importa más de lo que muchos piensan.

La definición de una postura correcta o equilibrada es aquella donde se requiere un mínimo de gasto energético, las articulaciones obtienen un mínimo de carga y se mantienen alineadas las cadenas cinemáticas musculares. La postura te mantiene erguido y funcional contra la gravedad en relación con las capacidades de tu cuerpo, así que influye de forma diferencial en las curvas de longitud-tensión de los músculos y en el sistema fascial.

El cuerpo humano es como un rompecabezas complejo, donde todos los sistemas del cuerpo están intercomunicados. Es un sistema de vinculación por el cual un eslabón de la cadena puede tener un efecto incluso en eslabones distantes. La relación incorrecta entre las diferentes partes del cuerpo produce una mayor tensión en la estructura de retención que provoca problemas posturales (Pastorelli & Pasquetti, 2013)

Una postura correcta representa un buen hábito que contribuye al bienestar de la persona. El alineamiento ideal del cuerpo puede ser difícil de lograr, pero representa el modelo al que deben dirigirse nuestros esfuerzos. Nos hace ser más eficientes con nuestra energía y nos ayuda a gestionar mejor las fuerzas internas y externas a las que sometemos al cuerpo desde la percepción del Sistema Nervioso Central (SNC).

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Imagen 11: Fig. 9.10. En Kinesiology of the musculoskeletal system, por Donald A. Neumann, 2018. Ed: Elsevier

La postura ideal según el posicionamiento del pecho con respecto a la pelvis

Idealmente, la caja torácica anterior cuelga en una manera relajada en la columna vertebral. Craig Liebenson, en su libro “Functional Training Handbook”, analiza 4 tipos de postura teniendo en cuenta el pecho y la inclinación de la pelvis.

En una posición ideal, el pecho debe estar alineado por encima de la pelvis y del eje del diafragma en el plano sagital (debe ser casi horizontal y paralela al eje del suelo pélvico) (ver 12B y 13A). En esta postura, el diafragma puede trabajar en contra del suelo pélvico (ver flechas amarillas en la figura), especialmente durante cualquier esfuerzo físico, en coordinación con la pared abdominal, ejerciendo presión sobre el contenido intraabdominal, lo que ayuda a estabilizar la parte inferior en los segmentos torácico y lumbar desde el frente. Es lo que se conoce como “Stack”.

El pecho se sitúa estirado hacia delante y alineado frente a la pelvis (ver 12A y 13C): provoca como resultado una actividad isométrica constante de la musculatura paraespinal, compuesta por los músculos erectores de la columna y los multífidos.

Cifosis torácica fija, cuando el pecho se alinea detrás de la pelvis (ver 12C y 13D): existe falta de movimiento segmentario en los segmentos torácicos medios, hombros redondeados, favorecido por acortamiento de la musculatura pectoral.

La patología postural más frecuente es “el síndrome de las tijeras abiertas” (Ver 12D y 13B) que coloca al diafragma en una posición oblicua, con sus inserciones anteriores más cerca del cráneo que las posteriores, todo ello concurrente con una pelvis oblicua en el eje del plano sagital que deriva en una inclinación pélvica anterior. Esto se relaciona con hiperlordosis lumbar e hiperactivación de los músculos paraespinales superficiales. La retracción de los omóplatos también es un hallazgo común en este síndrome.

A continuación, te dejo un enlace de interés sobre esto donde se amplia la información sobre las alteraciones posturales y las compensaciones más comunes así como los tipos de postura 

La postura corporal; Alteraciones posturales
Imagen 12: Fig. 4.25. En Functional Training Handbook, por Craig Liebenson, 2015. Ed: Wolters Kluwer.

(A) Posición del pecho estirado hacia adelante.

(B) Postura ideal

(C) Pecho alineado detrás de la pelvis.

(D) “Síndrome de tijera abierta”.

Las flechas indican una posición anormal del tórax bajo condiciones patológicas.

Imagen 13: Fig. 4.24. En Functional Training Handbook, por Craig Liebenson, 2015. Ed: Wolters Kluwer

(A) Posición fisiológica del diafragma y suelo pélvico (sus ejes son horizontales y paralelos entre sí). (B) “Síndrome de tijera abierta”: eje oblicuo del diafragma y suelo pélvico. (C) Posición del pecho estirado hacia adelante. (D) Pecho alineado detrás de la pelvis.

Las flechas de luz indican correcto activación muscular y dirección del aumento de la presión intraabdominal desde arriba (diafragma), abajo (pelviana) piso), y la perspectiva frontal y lateral (pared abdominal). Las flechas oscuras indican movimiento—anormal posición del tórax y la pelvis en condiciones patológicas. Las flechas discontinuas indican un cambio anormal del tórax y la columna lumbar en condiciones patológicas.

La postura corporal y el concepto de "Stack"

El “Stack” es el término que acuña una adecuada relación y posición entre la caja torácica y la pelvis, más concretamente el suelo pélvico. Es un concepto necesario y fundamental para la alineación postural y para un movimiento funcional. Para que sea eficiente, la pelvis se tiene alinear de forma neutra bajo la caja torácica, y esto es un requisito imprescindible para un correcto funcionamiento del diafragma

A continuación te dejo un enlace de interés que aborda la relación de sinergia entre el diafragma y el suelo pélvico, donde el posicionamiento de la caja torácica sobre la pelvis tiene mucho que ver.

En esta posición que toma la pelvis, el suelo pélvico se alinea con el diafragma torácico ubicándose uno sobre el otro. Se trata de una condición indispensable para que el diafragma pueda funcionar eficientemente, por tanto, para que sea el protagonista de la respiración. Así, en definitiva la postura adquiere relevancia para que el diafragma sea eficiente.

Cuando esto no ocurre, cuando la caja torácica no se apila sobre la pelvis, en gran parte será motivado por que la pelvis tenga demasiada inclinación, ya sea anterior, o posterior.

Es muy frecuente encontrar personas con la pelvis en inclinación anterior (Anterior Pelvic Tilt – APT). Esto provoca que la columna enderece para tirar del centro de gravedad hacia atrás o nos caeríamos hacia delante.

anterior pelvic tilt, stack
Imagen 14. Pelvis en APT vs Stack

La importancia de una pelvis más neutra

La pelvis tiene un papel fundamental en la postura humana, ya que actúa como la base de soporte para el tronco y las extremidades, además de sostener los órganos de la región abdominal y contribuir a la locomoción. Su posición y alineación influyen directamente en la alineación de la columna vertebral, las curvaturas naturales y la distribución de cargas en todo el cuerpo.

Puedes saber más sobre la anatomía y biomecánica de la pelvis en el siguiente enlace:

La pelvis está conectada con el raquis (la zona lumbar) por lo que todo movimiento en la misma afectará a las diferentes curvaturas vertebrales. Lo que ocurre con la pelvis se verá reflejado con la postura que adoptamos.

La posición neutra de la pelvis conduce a un alineamiento correcto del abdomen y del tronco, junto al de las extremidades, favoreciendo que el tórax y la región superior de la espalda se sitúen en una posición que favorezca el funcionamiento de los órganos respiratorios y que la cabeza se encuentre en una posición de equilibrio que minimiza la tensión en la musculatura cervical (Kendall’s, 1999)

Pequeños ajustes en el posicionamiento de la pelvis en el plano sagital pueden tener un impacto significativo en cómo afronta tu cuerpo la gravedad, en la alineación de las estructuras y en la distribución de cargas en todo el cuerpo.

Imagen 15: Pelvis neutra

Las curvaturas vertebrales se ajustan según la línea de gravedad que atraviesa el cuerpo

Una postura ideal permite que la línea de gravedad produzca moderados momentos de torsión en el plano sagital que pueden ayudar a mantener la forma óptima de cada curvatura. Además, permite que la fuerza de gravedad produzca momentos de torsión en direcciones de flexión y extensión alternadas a lo largo de las principales regiones de la columna vertebral (Neumann, 2016).

Los momentos de torsión alternados y parcialmente compensados ​​minimizan el momento de torsión externo neto total que actúa a través de la columna vertebral en su conjunto. Esta situación mecánica minimiza los momentos de torsión neutralizantes generales requeridos de los músculos y ligamentos (Neumann, 2016).

Beneficios de una óptima postura corporal

Las proporciones corporales son un factor determinante para la salud. Todo el mundo se puede beneficiar de mejorar su postura corporal. Entre las consecuencias que tienen adoptar una mejor alineación corporal podemos comentar las siguientes:

El principal y más importante beneficio es una mayor eficiencia energética. Esto hace que gastes menos energía en tus movimientos.

Mejora la gestión de las presiones internas del cuerpo. Cuando la caja torácica se mantiene apilada sobre la pelvis, el tórax es capaz de lograr una óptima presurización. La falta de “stack” aumenta la necesidad de reclutar musculatura superficial con el fin de estabilizar. Esto condiciona el rango de movimiento de las articulaciones donde interviene dicha musculatura.

Te permite desarrollar patrones de movimiento más eficientes y menos compensados. Esto a la larga mejora la tolerancia de los tejidos y te ayuda a mantenerte más alejado de las lesiones. Si los tejidos comparten las cargas en equilibrio, aplicando sinergias, se reducen las probabilidades de sobrecargar tejidos o lesionarse áreas concretas por movimientos repetitivos.

Hace que tus estructuras articulares tengan una carga mejor distribuida. Disminuye la tensión en músculos, ligamentos, cartílagos y huesos. La salud pasa por dispersar de forma adecuada la carga mecánica por todo el cuerpo. 

Mejora global de la fisiología corporal. La postura corporal y la fisiología están completamente relacionadas. El funcionamiento del SNC y la homeostasis (funcionamiento interno del cuerpo) están íntimamente relacionados con la postura. Decía el Dr. Roger Sperry, Premio Novel de la investigación cerebral en 1981, “El 90 % de los estímulos y nutrientes que recibe el cerebro es generado por el movimiento de la columna vertebral”. La respiración, a través del protagonismo del diafragma, va a tener un impacto sobre todos los sistemas corporales, como el cardiovascular o endocrino.

Equilibra el Sistema Nervioso para que no exista una dominancia simpática lo que reporta un alto grado de estrés al sistema. A través de las posibilidades del SNParasimpático de ser competente aportamos la calma necesaria en el sistema nervioso, lo que promueve reacciones más positivas.

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Imagen 16: Beneficios de una óptima postura corporal

Conclusiones

El ser humano evolucionó a lo largo de millones de años adaptándose al entorno lo que condicionó la postura bípeda que le permitió ser eficiente en su lucha por sobrevivir. Hoy en día, con los hábitos sedentarios, trabajos repetitivos en malas posiciones o una mala práctica de ejercicio físico, están condicionando negativamente tantos años de evolución.

Cada vez se ven más personas con una mala postura, o una postura alejada de la neutralidad. Cada vez más gente sabe más de alimentación y cada vez más personas practican más ejercicio en centros de fitness, sin embargo, cada día más gente tiene dolores crónicos, acude al traumatólogo, al fisioterapeuta, al podólogo, al odontólogo o toman medicamentos para lidiar con la ansiedad y la depresión.

Las investigaciones demuestran cada vez más que todos los sistemas están profundamente interconectados, lo que pone de relieve la importancia de la gestión integral de la salud. Es necesario un enfoque holístico, que implique la neurociencia del movimiento. Un cuerpo sano, con un alto grado de bienestar y un óptimo desempeño deportivo, se afianza con una actividad moderada en un plano multidimensional.

Una mala postura no tiene porque estar correlacionada con dolor, pero sí condiciona la biomecánica y nuestros movimientos. La solución es volver a los orígenes, aprender a alinear la cabeza, el tronco y las caderas con un centro de masa uniforme, cambiando la forma en que te relacionas con tu entorno gravitacional a través de un enfoque sensoriomotor.

A través de una mejor postura vinculamos mejor nuestro cerebro con los sistemas vestibular, visual y propioceptivos y sobre todo reportando calma a nuestro sistema nervioso central.

CONTACTO

Referencias

Abitbol, M. 1988. “Effect of Posture and Locomotion on Energy Expenditure.” American Journal of Physical Anthropology 77 (2): 191– 199.

Borelli N. 1679. De motu animalium., Rome: Bernardo

Earls, J. 2014. Born to Walk: Myofascial Efficiency and the Body in Movement. Lotus Publishing.

Frank JS, Earl M. 1990. Coordination of posture and movement. Physical Therapy; 70: 855-863.

Gagey PM, Bonnier L, Gentaz R, Guillalme P, Marucchi C, Villeneuve P. 1994. Huit lecons de posturologie. París: Editées par l’Association Francaise de Posturologie.

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Horak FB, Diener HC. 1994. Cerebellar control of postural scaling and central set in stance. J Neurophysiol. Aug;72(2):479-93. doi: 10.1152/jn.1994.72.2.479. PMID: 7983513.

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Kobesova, A., Valouchova, P., Kolar P., 2015. Dynamic Neuromuscular Stabilization: Exercises Based on Developmental Kinesiology Models. Liebenson, C., Functional training handbook. Wolters Kluwer.

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Neumann, D. A. 2016. Kinesiology of the musculoskeletal system (3rd ed.). Mosby.

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Philippe Souchard. (2007). Principios de la reeducación postural global. Ed. Paidotribo.

Pompeiano O. 1994. Neural mechanisms of postural control. In: Taguchi K. Igarashi M.. Mori S. Vestibular and neural front. Amsterdam: Elsevier: 423-436.

Stecco, C et al. 2007. Anatomy of the deep fascia of the upper limb. Second part: study of innervation. Morphologie 91:38–43

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Uchiyama, Masanobu & Demura, Shinichi. 2009. The role of eye movement in upright postural control. Sport Sciences for Health. 5. 10.1007/s11332-009-0072-z.

Wayman, Erin. 2012.Becoming Human: The Evolution of Walking Upright

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